Una o dos de la mañana y pienso en ti, en como me gustaría que estuvieras aquí, ahora, conmigo.
No puedo dormir porque solo pienso en ti, en tu risa, tu cabello, tu aroma, tus manos, y se me ocurre una solución que por desgracia es poco factible.
La solución no es necesariamente para quitarme el insomnio, es simplemente una solución.
Si tan solo estuvieras aquí, junto a mi y pudiera abrazarte hasta que amaneciera no tendría que dormir, aunque se que probablemente tu si. Pero como ya he dicho, es poco factible, al menos por ahora.
Mientras, debo dormir, o al menos intentarlo, y como simplemente es imposible dejar de pensar en ti, he decidido rendirme. Busco la forma de tenerte cerca de mí o al menos una parte de ti.
Me pongo los audífonos y pongo la lista que mas me recuerda a ti, tomo mi libreta y comienzo a dibujar, comienzo a plasmar como me siento, siempre con tu imagen en mi cabeza. Y sigo hasta que poco a poco, quizás por la hora, o tal vez por el cansancio, pero comienza a darme sueño, ordeno rápidamente el desorden de hojas sueltas y aun con los audífonos puestos regreso a la cama.
El sueño empieza con una introducción de campanitas, luego unas cuantas notas de piano, y poco a poco las percusiones entran casi imperceptibles. Luego todo se detiene, y ahora entra la voz con frases que llegan a mi mente de una manera un tanto desordenada. ("everyday I love you more and more"), y junto a la voz que hace eco hay acordes de piano que no había notado, entonces me doy cuenta de que ya no estoy en mi cama, si no junto a ti, sentada en un café, el fondo cambia y ahora la música es electrónica pero sigue tranquila, sonríes y yo te copio, hace gracia, hace poco intentaba acercarte a mi escuchando música y dibujando mientras estaba consiente y ahora los colores y la música se mezclaron en un sueño que trajo a mi, aunque no diría que estoy del todo consiente.
Casi la una de la mañana, camino por aquellas calles que recorro diario, pero al menos unas ocho horas antes, lo cual me lleva a recordar qué hago aquí ahora.
Parece ser el destino cuando te esfuerzas en no pensar en alguien, pero la situación, el lugar, el perfume, cada color te obliga a pensar en esa persona. Es cierto que tampoco es muy complicado, pues lo que nos rodea es solo una ayuda. Una ayuda al cerebro para traer de vuelta el recuerdo de una voz, un aroma, una sonrisa, unos ojos y por ultimo, un sentimiento.
